El Caos que anuncia la Nueva Tierra

16.08.2026 01:56
Tiempos de parto: el caos que anuncia la Nueva Tierra
 
Hoy el mundo parece estar patas arriba. Todo se agita, se quiebra y se reordena de forma vertiginosa. 
 Y, sin embargo, en medio de ese desorden externo, una parte profunda de mí se siente serena y satisfecha. Sé que estos no son tiempos de destrucción gratuita, sino de cierre.  Son los últimos latidos de un ciclo que debe terminar para que la tan soñada Nueva Tierra pueda emerger.
 
Hoy siento la energía búdica-crística especialmente palpable. La Tierra —ya sea de forma natural o impulsada por la mano humana— está sufriendo como sufre una mujer cuando va a parir. El dolor es real, intenso, a veces abrumador.  Pero ese dolor no es el final: es el anuncio de la vida que viene.
 
El Cristo, el bebé, está saliendo. Eso es bueno. Eso es vida.
Nadie dijo, sin embargo, que nacer fuera un simple abrir y cerrar de ojos. El nacimiento siempre exige fuerza, rendición y valentía.
 
El Cristo no busca cuerpos perfectos. Busca embalses maduros, valientes y en proceso de purificación. Busca seres que, aunque imperfectos, ya estén encaminados a vivir y pensar de una manera diferente.
 
 Busca las semillas fértiles de una sociedad futura digna de coexistir con la totalidad del Uno, que se expresa a través de nosotros.
Una sociedad unida, respetuosa con las diferencias y, al mismo tiempo, guardiana de lo sagrado.
 
En estos momentos de caos interno y externo, la invitación es clara: convirtámonos en seres humanos dignos, empáticos y justos.
No permitamos que el discurso de los egoístas y de los miedosos condicione el camino que nuestra alma ya nos ha mostrado.
 
El parto es difícil.
Pero el bebé ya está aquí.
 
Fabijenna cristica
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