Un Portal de Liberación

19.08.2026 20:45

Eclipse Lunar del 28 de Agosto

Un Portal de Liberación 

 
El 28 de agosto la Luna se teñirá de rojo. Es un eclipse lunar parcial en plena Luna Llena, lo que llamamos Luna de sangre.
No es un simple espectáculo del cielo. A lo largo de la historia, estos momentos han marcado puntos de inflexión profundos.
 
 Uno de los más recordados es el del año 33: según antiguas interpretaciones, la misma noche de la crucifixión de Jesús la Luna se puso roja. Muchos vieron en ese color de sangre un signo del cielo, un mensaje que no podía ignorarse.
 
Qué hacían los pueblos ancestrales ante la Luna roja
Los Incas y los Q’eros creían que un jaguar celestial estaba atacando a Mama Quilla, la Madre Luna. El color rojo era su sangre. El gran temor era que, después de herirla, el jaguar bajara a la Tierra
 
. Por eso hacían ruido: tocaban tambores, gritaban, agitaban lanzas y pedían protección. No se quedaban pasivos. Actuaban para ayudar a la Luna y para protegerse.
Los Mayas la llamaban “luna comida” o “mordida de la Luna”. Sabían que era un momento delicado. Realizaban rituales, ofrendas y limpiezas.
 
 Especialmente cuidaban a las mujeres embarazadas, porque creían que la energía del eclipse podía afectar lo que estaba en gestación. Observaban el cielo con respeto y respondían con acción consciente.
Para estos pueblos, la Luna roja nunca fue un fenómeno vacío. Era un llamado. Un momento en el que el orden se movía y había que estar despierto.
Por qué este eclipse importa ahora
Estos eventos no están puestos al azar. La naturaleza los crea con intención.
 
En un planeta que está ascendiendo, los eclipses lunares actúan como portales de liberación. Nos invitan a soltar la opresión, el miedo, las cargas emocionales y todo lo que nos mantiene atados a la densidad del 3D.
No son situaciones naturales sin repercusión. Son momentos diseñados para que reflexionemos, nos limpiemos y nos liberemos. La misma Tierra los coloca como oportunidades reales de transformación colectiva e individual.
 
Por eso, llegar limpio a este eclipse y conectarse conscientemente con su energía no es un detalle menor. Es una forma de cooperar con el movimiento que el planeta está impulsando.
Cuando nos preparamos, cuando soltamos lo que ya no nos pertenece y nos abrimos a una conexión más elevada, el portal trabaja a nuestro favor. Cuando llegamos cargados o inconscientes, la misma energía puede sentirse como una sacudida.
 
El 28 de agosto el cielo se pone rojo.
No es casualidad.
Es una invitación directa a soltar lo que te oprime y a dar un paso real hacia tu liberación.
La pregunta ya no es si vas a mirar el eclipse.
La pregunta es:

 

¿vas a usarlo… o vas a dejar que pase de largo?
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